El Orgasmo femenino o Climax

¿Cómo se produce el orgasmo en la mujer?

El orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Experimentados por los machos y las hembras, los orgasmos son controlados por el sistema nervioso involuntario o autónomo. A menudo se asocian con otras acciones involuntarias, incluyendo espasmos musculares en múltiples áreas del cuerpo, una sensación de euforia en general y, frecuentemente, se exteriorizan movimientos del cuerpo y vocalizaciones. El período después del orgasmo (conocido como periodo refractario) es a menudo una experiencia relajante, atribuido a la liberación de las neurohormonas oxitocina y la prolactina, así como las endorfinas (o «morfina endógena»).
Los orgasmos humanos generalmente resultan de la estimulación sexual física del pene en los hombres (típicamente acompañando a la eyaculación), y del clítoris en las mujeres. La estimulación sexual puede ser por práctica propia (masturbación) o con una pareja sexual (relaciones sexuales con penetración, relaciones sexuales sin penetración, u otra actividad sexual erótica).

Aspectos generales

Se puede llegar al orgasmo con una gran variedad de actividades. En el caso de los hombres, se puede alcanzar la suficiente estimulación en el pene mediante la práctica coital vaginales u analessexo oral (felación) o mediante masturbación o sexo sin penetración. Para las mujeres, se puede llegar a la suficiente estimulación sexual mediante el coito vaginal, sexo oral (cunnilingus) o mediante masturbación o sexo sin penetración. También se puede llegar al orgasmo mediante el uso de juguetes sexuales, como vibradores o electroestimuladores eróticos. También se puede alcanzar mediante la estimulación de los pezones, el útero u otras zonas erógenas aunque es menos común. Además de llegar mediante la estimulación física, se puede alcanzar el orgasmo mediante únicamente excitación psicológica, como durante los sueños eróticos (Polución nocturna de hombres o mujeres) o el control del orgasmo. Los orgasmos originados únicamente mediante estimulación psicológica fueron reportados por primera vez entre personas con lesiones de médula espinal. Aunque las lesiones de médula espinal suelen acarrear la pérdida de ciertas sensaciones y altera la percepción de uno mismo, una persona con estas alteraciones no deja de tener impulsos sexuales como la excitación sexual y los deseos eróticos.
Una persona puede experimentar orgasmos múltiples, o un orgasmo involuntario como en el caso de un contacto sexual forzado (durante una violación o una agresión sexual). Un orgasmo involuntario de un contacto sexual forzado suele tener como consecuencia sentimientos de vergüenza causada por la internalización de las actitudes ajenas como culpar a la víctima. La incidencia de aquellos que han tenido una experiencia sexual no solicitada y que han experimentado un orgasmo es muy baja, además cabe la posibilidad de que no se reporten muchos de estos casos por la vergüenza y la turbación. Estos casos se dan indiferentemente del género de la víctima.
La literatura científica se centra en la psicología del orgasmo femenino más que en el masculino, en la que «parece reflejar la suposición de que el orgasmo femenino es psicológicamente más complejo que el orgasmo masculino», pero «la escasa evidencia empírica disponible sugiere de que el orgasmo masculino y femenino pueden tener más similitudes que diferencias. En un estudio controlado de Vance y Wagner (1976), los evaluadores independientes no podían diferenciar descripciones escritas de las experiencias de orgasmo masculino versus femenino»
Fases hasta llegar al climax
Tiene tres fases:
Fase de excitación
Tiene una duración variable, desde sólo unos minutos a varias horas después de iniciada la estimulación erótica. Físicamente la mujer se lubrica, experimenta la expansión de su vagina, hinchazón de los labios mayores y menores de la vagina, clítoris y senos. Además, hay un aceleramiento de los latidos del corazón, de la presión arterial y de la respiración.
Esta fase viene determinada por estímulos psíquicos sensoriales y genitales. Esta primera fase de la respuesta femenina  sólo es parcialmente visible por la lubricación. La mujer no está sensorialmente informada de las modificaciones del movimiento útero-vaginal que se producen, mientras que el hombre ve directamente la erección. Esta fase se compone de tres fenómenos  más o menos simultáneos:

LA EXCITACIÓN ERÓTICA acarrea una especie de expansión vaginal que provoca un «hinchazón» de este canal. La cavidad vaginal resultante es mucho más espaciosa, sobre todo en la zona más profunda. Se produce además un mayor aflujo de sangre al útero.
Se produce una vasocongestión venosa perivaginal que origina una transudación que lubrica las paredes.
La vasodilatación se extiende a todo el aparato vaginal interno y externo. La transudación alcanza la entrada de la vagina y llega a los labios.

 
Lubricación vaginal
 
El flujo vaginal 
 
Este fluido es el que lubrica a la vagina y se produce tanto en la preparación del órgano para el acto sexual, como en las fases inicial y final de la menstruación, durante la ovulación y la masturbación entre otros muchos casos. Tiene un olor característico que se intensifica si existen infecciones en el órgano.
Una lubricación escasa puede ser causa de infecciones en la vagina además de disminuir el apetito sexual en la mujer. Este tipo de síntomas pueden aparecer, por ejemplo, durante la menopausia o después del embarazo.
La escasa lubricación puede ser una traba para la realización del coito, siendo dolorosa casi siempre. Una lubricación excesiva puede disminuir la sensibilidad durante el acto, tanto en el hombre como en la mujer. Este problema se puede paliar por medio de lubricante íntimo; debiendo conocer, que en algunos casos esa escasez puede producirse por varios motivos biológicos perfectamente normales, que no deben considerarse patologías, tales como los anteriormente nombrados (menopausia, postparto, etc.). Si la ausencia o escasez de flujo se da durante el acto sexual pueden considerarse también la posibilidad de una falta de motivación, posiblemente subsanable participando en preámbulos o juegos sexuales o haciendo realidad alguna fantasía sexual. Esta sequedad vaginal es una de las causas principales de la dispareunia, dolor durante la relación sexual. Puede estar originada por múltiples causas, principalmente orgánicas o psíquicas.
Causas organicas .La falta de estrógenos en el organismo es la causa que suele darse con más frecuencia para que exista sequedad. Típico de las mujeres conmenopausia o cerca de pasar a esta fase y también en las que tienen un ciclo menstrual alterado, éstas últimas suelen solucionar más fácilmente su problema debido a que responden mejor al tratamiento adecuado mezcla de estrógenos y lubricantes.
Algunos anticonceptivos también son responsables de la sequedad, según sus efectos secundarios, por ejemplo los que tienen entre sus componentes excesos androgénicos y son bajos en estrógenos a la vez. La solución está en cambiar de método anticonceptivo. Algunos medicamentos además de equilibrar desajustes corporales también son capaces de bajar la producción de lubricación vaginal.
Otras causas a las que se les da menos importancia pero que pueden motivar una disminución de la lubricación son: el período post-parto, elperíodo de lactancia, la diabetes, una intervención quirúrgica o una infección vaginal.
Las causas psíquicas suelen afectar sobre todo al ámbito sexual. Es importante saber que las mujeres a las que no les resulte agradable el sexo o la pareja (porque no esté totalmente satisfecha, no exista la preparación adecuada, etc.), serán las más propensas a tener sequedad vaginal, algunas veces el lugar de encuentro para realizar el acto sexual también influye.
Otra causa puede ser la frecuencia con que se mantienen relaciones sexuales, las mujeres con relaciones esporádicas son más propensas tener sequedad que las que mantienen una vida sexual activa, independientemente de la edad u otro factor.
Fase de meseta
 
Los cambios experimentados en la etapa de excitación se acentúan. Los labios vaginales se engrosan y cambian levemente de color, además, las paredes vaginales se llenan de sangre y el orificio vaginal crece. El clítoris también se llena de sangre. Los latidos del corazón y el pulso continúan acelerándose.
 
Fase de orgasmo
 
La mayoría de las mujeres, 70-80% en las estadísticas generales, requiere estimulación clitoriana directa (puede ser manual, oral u otra fricción concentrada contra la parte externa del clítoris) para alcanzar el orgasmo, aunque la estimulación clitorica indirecta (por ejemplo vía penetración vaginal)también puede ser sufuciente. La Clínica Mayo declaró, Los orgasmos varían en intensidad, y cada mujer tiene diferentes frecuencias en los orgasmos y en la cantidad de estimulación necesaria para conseguirlos. Los orgasmos clitoriales son más fáciles de conseguir porque el glande del clítoris, o el clítoris en sí, tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas, tantas o más que el pene humano, así como más que cualquier parte del cuerpo humano. Como el clítoris es homólogo al pene, es equivalente en su capacidad de recibir estimulación sexual. Rodea a la vagina en una forma parecida a una herradura, con patas que se extienden a lo largo de los labios vaginales y hasta el ano.
Un concepto erróneo, especialmente en algunas publicaciones de investigación, es que la vagina es completamente insensitiva. Sin embargo, hay áreas en la pared vaginal anterior y entre la unión superior de los labios menores y la uretra que son especialmente sensitivas. En cuanto a densidad específica de terminaciones nerviosas, mientras que el área comúnmente descrita como el punto G puede producir un orgasmo, este se encuentra en la esponja uretral, en el «techo» de la vagina y puede crear sensaciones de placer cuando es estimulado. El intenso placer sexual y el orgasmo por la estimulación vaginal es ocasional, ya que la vagina tiene significativamente menos terminaciones nerviosas que el clítoris. Go Ask Alice! informa de que aunque el coito vaginal da un sentimiento satisfactorio de plenitud o cercanía con el compañero sexual, las paredes vaginales contienen relativamente pocas terminaciones nerviosas, haciendo que la estimulación sexual intensa, el placer y el orgasmo con únicamente penetración vaginal improbables y esto es generalmente solo el tercio inferior de la vagina (la pared anterior, al lado de la entrada) que tiene suficientes nervios para sentir estimulación.
La educadora sexual Rebecca Chalker declara que solo una parte del clítoris, la esponja uretral, está en contacto con lo que lo pueda estimular desde la vagina.13 Hite y Chalker añaden que la punta del clítoris y los labios menores, que también son muy sensibles, no reciben estimulación directa durante el coito. Es por esto que algunas parejas se acoplan con la mujer encima o usando la técnica de alineamiento coital para maximizar la estimulación clitoriana.Para algunas mujeres, el clítoris es muy sensible tras el clímax, haciendo la estimulación adicional inicialmente dolorosa.
Masters y Johnson afirmaron que todas las mujeres son potencialmente multiorgásmicas, pero los hombres multiorgásmicos son poco comunes, y declararon que la mujer es capaz de volver al orgasmo inmediatamente después de una experiencia orgásmica, si se vuelve a estimular antes de que las tensiones bajen de la fase plateau de los niveles de respuesta. Aunque generalmente las mujeres no experimentan periodo refractorio y pueden tener un orgasmo adiccional o múltiples orgasmos, rápidamente después del primero, algunas fuentes declaran que tanto hombres como mujeres tienen periodo refractario, ya que las mujeres también tienen un periodo tras el orgasmo en el que más estimulación no produce excitación. Tras el orgasmo inicial, los orgasmos subsiguientes en la mujer pueden ser más fuertes o más placenteros por la estimulación acumulada.
Tipos

Categorías vaginal y clitoriana

Los análisis del orgasmo femenino son complicados ya que son típicamente divididos en dos categorías: orgasmo clitoriano y orgasmo vaginal (o Punto-G). Ladas, Whipple y Perry propusieron tres categorias: el tipo «tenting» (derivado de la estimulación clitoriana), el tipo «A-frame»(derivado de la estimulación vaginal), y el tipo mezclado (derivado de la estimulación clitoriana y vaginal);; Whipple y Komisaruk propusieron más tarde que la estimulación del cervix induce un cuarto tipo de orgasmo, aunque los orgasmos conseguidos por otros medios que la estimulación del clítoris o la vagina son menos frecuentes en la literatura científica y muchos científicos mantienen que no se debe hacer distinción entre tipos de orgasmo femenino. Esta distinción comienza con Sigmund Freud, quien postulaba el concepto de orgasmo vaginal como uno separado del orgasmo clitoriano. En 1905, Freud declaró que los orgasmo clitóricos son un fenómeno puramente adolescente y que al llegar la pubertad, la respuesta adecuada de una mujer madura es tender hacia los orgasmos vaginales, es decir, sin ninguna estimulación del clítoris. Aunque Freud no proveía ninguna prueba para esta suposición básica, las consecuencias de esta teoría fueron considerables. Muchas mujeres se sintieron inadecuadas cuando no conseguían llegar al orgasmo únicamente por vía vaginal, incluyendo poca o ninguna estimulación clitorial, ya que la teoría de Freud hacía de la relación pene-vagina el componente central de la satisfación sexual de la mujer.
Las primeras encuestas nacionales sobre el comportamiento sexual fueron los Informes Kinsey. Alfred Kinsey fue el primer investigador en criticar duramente las ideas de Freud sobre la sexualidad y el orgasmo femeninos, ya que a través de sus entrevistas con miles de mujeres, Kinsey descubrió que la mayoría de las entrevistadas no podían tener orgasmos vaginales. El criticaba a Freud y otros teóricos de proyectar construcciones sexuales masculinas sobre la mujer y vio el clítoris como el principal centro de la respuesta sexual y la vagina como relativamente poco importante para la satisfacción sexual, ya que pocas mujeres se insertan dedos u objetos en la vagina cuando se masturban. El concluye que la satisfacción por penetración es principalmente psicológica o quizás como resultado de la sensación referida.
Masters y Johnson investigaron en la respuesta sexual femenina, y asi como la investigación de Shere Hite, apoyaban en general los descubrimentos de Kinsey sobre el orgasmo femenino. La investigación se llevó a cabo durante la segunda ola del feminismo e inspiró a feministas como Anne Koedt a hablar sobre la falsa distinción entre los orgasmos vaginales y clitorianos y sobre que la biología femenina no se analiza con propiedad.
Control consciente del orgasmo
La intensidad del orgasmo femenino puede aumentarse con algunas técnicas, como el cambio de intensidad de los contactos corporales, estimulaciones múltiples (por ejemplo, del clítoris y los pechos a la vez) y una puesta en escena del acto sexual como juego, por ejemplo juegos de rol en los cuales los amantes asumen papeles activos, pasivos o imaginarios, o el vendado de los ojos. Esperar el orgasmo o someterse a presión, en cambio, es considerado obstáculo para la experimentación de placer.
Una técnica popular es la interrupción del coito y de la estimulación en general cuando los amantes ya han conseguido un nivel de excitación avanzado. En ella se basa el tantra* hindú, y la combina con técnicas de respiración para transformar la vivencia del orgasmo, por ejemplo, en un estado de éxtasis perdurable.
 *Próximamente Tantra
Partes de la colección de textos india Kamasutra comprueban que ya en la Antigüedad el ser humano se ha preocupado por técnicas para aumentar el placer sexual. Una cuestión interesante es que hoy en la India la moral en cuestiones sexuales es bastante conservadora.
Tanto en el hinduismo como en el budismo, el sexo es visto como acto espiritual, y el aumento del placer es solamente un producto colateral de éste. El tantra según la concepción tradicional quiere producir una cercanía a los dioses a través del orgasmo, sobre todo relacionado con la deidad doble Shivá. El orgasmo es visto como disolución de los límites del Yo, que a través de este proceso se mezcla con la identidad de la deidad. El budismo tántrico Vajrayāna en cambio lo relaciona con una experiencia de la unión entre felicidad y vaciedad. Algunos tántricos creen que esta experiencia es un samādhi (estado) especial, que no puede ser alcanzado por otras técnicas de meditación. Otras concepciones ven al orgasmo como baño del cuerpo en Qì (la energía de la vida). En todas juega un rol fundamental la capacidad de dejar atrás el Yo.

 

Un blog se alimenta de tus comentarios. Sin ellos muere.

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: