Historia del 69… Consejos para dominar la posición sexual.

Historia del 69

El 69… ¿quién no conoce esta postura erótica? Pues parece que los jóvenes no. Sobre todo en EE UU, preguntan en consultorios qué rayos significa tan enigmática cifra. ¡No saben matemáticas!

El grafismo no puede estar más claro: dos personas enlazadas la una sobre el sexo de la otra… Resulta tan claro, que el 69 se ha convertido en el número erótico por excelencia.

¿Gozaron nuestros abuelos del 69? Sin duda, porque no hay nada nuevo bajo el sol. Aunque, desde luego, no disfrutaron de él con la intensidad con que lo hicieron nuestros padres que, en este terreno, se llevaron la palma, pues los hijos han reculado al toparse con la amenaza del sida.

Todas las expresiones que hacen fortuna han dormido previamente en la antesala de la lengua, es decir, en la jerga de las clases marginales. Fue en Francia donde se acuñó tan ilustrativa metáfora, que debió de vivir previamente muchos años en el argot de los garitos, prostíbulos y ‘peep-shows’ de Pigalle. Un buen día, la revolución sexual que se inició en los años sesenta se adueñó de la palabra y la extendió a todas las capas de la sociedad francesa. El entusiasmo iconoclasta de mayo del 68 hace de ella su bandera: ‘¡La imaginación al poder! ¡El 69 al poder!’. Tanto monta, monta tanto.

¡El año erótico!

¡69: año erótico!.
Tanto el nombre como su práctica van ligados a la revolución sexual de los sesenta y, dentro de ella, a la liberación de la mujer y a su equiparación con el hombre. No hay una postura que suponga mayor igualdad. Lo que está arriba, está abajo; lo que está abajo, está arriba.

Parece que el verdadero erotismo comienza con el proclamado año erótico. Es, pues, normal que el 69, como expresión y como práctica, haya estado borrado de la historia de Occidente hasta tiempos relativamente modernos. ¿De qué nos extrañamos si en pleno siglo XIX pedir en un lupanar que una prostituta se desnudara por completo era visto como una aberración?

 En 1880, el 69 reaparece con un aura libidinosa y romántica en un relieve de bronce alemán, pero… ¡entre dos chicas! Se ve que el hombre aún lo consideraba un rebajamiento.

A partir del siglo XX, los testimonios comienzan a multiplicarse y en la década de los sesenta el término entra con todos sus honores en la literatura. Otra cosa es que comience a practicarse con frecuencia, que no lo parece, al menos en el mundo occidental. . Esto es lo mejor que dice una de las mujeres que lo practican: “Me gusta estar encima en el sesenta y nueve, porque así puedo controlar todo lo que se mete en mi boca. Debajo, siempre me atraganto o estoy al borde de la sofocación”. ¡Vaya, hombre!

Es el momento de aproximarnos a Oriente, donde hacía ya dos mil años que la postura se practicaba y, además, ¡tenía un nombre! En el templo Laksmana de Khajurabo (India), construido en el siglo X a. de C., contemplamos apasionadas esculturas en lo que Vatsyayana denominaría en los ‘Kama Sutra’ ‘kalila’ o ‘postura del cuervo’, tal vez por la costumbre de estos pájaros de entrelazar las cabezas, que no es otra que el 69.

Debía de ser tan practicada que el mismo Vatsyayana afirma que “algunas cortesanas están tan obsesionadas por esta forma de placer físico que abandonan a amantes ricos, honestos e inteligentes por hombres pobres y vulgares, tales como esclavos o conductores de elefantes, que se avienen a esta práctica”. En este momento en Europa se desarrollaba la Edad Media, donde esta postura resultaba simplemente inconcebible. Sin embargo, constituyó y sigue constituyendo una de las prácticas fundamentales del taoísmo.

Bien visto, el 69 es un ‘taichí’ –símbolo taoísta– donde fluyen armónicamente el yin y el yang. Para los tantrikas –monjes que siguen el camino religioso taoísta a través del sexo–, la práctica oral recíproca crea una progresiva corriente de energía que nivela, integra y regenera tanto el cuerpo como la mente.
La flauta de Jade
La cifra del 69 es idéntica a los caracteres que los astrólogos utilizan para el signo de cáncer, un signo de agua, como de agua es todo en una postura donde las bocas se derraman como ríos sobre los sexos. El 69 se convierte en la postura de los poetas del sexo, de quienes aman el cuerpo que es diferente y desean abismarse en los secretos del otro. Nadie que no esté dispuesto a dar algo de sí practicará esta postura. Así, la ‘fellatio’ se convierte en tocar la flauta de jade. Y el ‘cunnilinguus’, en beber en la fuente de jade. Y todo, en el juego del viento y la luna. Y los amantes son dos dioses dando nuevo origen a la creación. ¡No es posible un erotismo mayor!

Las tres posturas del 69

No hay una sola forma de 69 sino, al menos, tres. La primera, la clásica: la mujer tendida de espaldas sobre el lecho y el hombre, encima. En la segunda posición, el hombre está de pie mientras la mujer, con los muslos anudados a su cuello, posa la cabeza en su sexo. En la tercera, ambos amantes reposan de costado en sentido inverso.
Para el refinamiento oriental
El acto sexual en la posición 69  proporciona satisfacción absoluta tanto psicológica como física”. Esta posición resulta, sin duda, la más igualitaria de todas, ya que ningún miembro de la pareja se sostiene sobre el otro.

Consejos para dominar la posición sexual del 69

La posición sexual conocida como 69 debe su nombre a la figura que forman dos cuerpos, donde ambos ubican su cabeza en el extremo de los pies del otro para dar y recibir sexo oral al mismo tiempo.
La posición habitual ubica a la mujer encima del hombre, ella coloca su zona genital en el área de su boca y a la vez se acerca con su cara hasta los genitales del hombre.
Con el objetivo de aprender a dominar esta posición y aprender a disfrutar al máximo del placer que puede brindar, presta atención a los siguientes consejos:

Dejar de lado la timidez

Aunque a muchas personas pueda resultarles brusco poner sus genitales sobre la cara del otro, es sencillamente liberador y puede dar mucho placer dado que el otro accede a la zona completa y puede estimularla ampliamente.

Buena higiene personal

Dado que, como dijimos, en la posición del 69 cada persona pone sus genitales sobre el rostro del otro, un detalle fundamental es estar sumamente limpio y oler bien. Si puedes bañarte antes de estar con tu pareja, pues será ideal.

Mantenerte tranquilo

Algunos hombres consideran al 69 tan excitante que eyaculan demasiado rápido y no le dan tiempo a la mujer para disfrutar. Si ves que las cosas avanzan demasiado rápido, trata de concentrarse por unos instantes en la otra persona y en su placer, así demorarás el tuyo.


Prestar atención

Dado que mientras brindas placer también lo recibes, si te dejas llevar por lo que sientes te olvidarás del otro. Lo ideal es prestar atención a la pareja y ver si está disfrutando, mientras disfrutas también de las sensaciones en tu propio cuerpo.

 Mantener la comunicación con la pareja.

En otras ocasiones puede ser la pareja quién se está dejando llevar por el placer y puede terminar por ser descuidada con tu miembro. Consejo: trata de mantenerte comunicado con ella y dile si las cosas van mal o si algo no te gusta.

Usar también las manos

Si el proceso se vuelve un poco largo, puedes alternar el uso de las manos con el de la lengua y los labios para darle placer a la otra persona.


Otras buenas posiciones del 69

El 69 tiene diversas variaciones, por ejemplo:

El 69 básico.

El 69 básico es la variante más extendida del 69. En este caso, el hombre debe estirarse boca arriba y la mujer debe situarse encima boca abajo y en sentido contrario. Se trata entonces de que ambos estimulen la zona genital de la pareja con la boca y, más específicamente, con la lengua.

El 69 invertido.

En el 69 invertido es la mujer quien está estirada boca arriba y el hombre se pone encima suyo en sentido contrario. En caso de que las dos personas que practican el 69 fueran del mismo sexo no habría diferencia entre el 69 básico y el 69 invertido.


El 69 sentado.

Para iniciar la postura, el más fuerte de los dos integrantes de la pareja debe sentarse en una superficie que sea cómoda. El otro ha de colocarse de manera invertida sujetando las piernas en los hombros del que está sentado y los brazos alrededor de su cintura.

El 69 de pie.

Para esta variación del 69 es muy importante que la persona que esté de pie tenga suficiente fuerza. Antes de empezar es importante comprobar si quién ha de quedarse de pie tiene suficiente fuerza para mantener a ambos erguidos. Una advertencia es no realizar nunca esta postura si quien sujeta no puede ponerse de cuclillas y levantar su peso y el de la pareja a la vez.
Para iniciar la postura, el más fuerte de los dos puede sentarse en una silla alta. El otro componente de la pareja ha de colocarse de manera invertida sujetando las piernas en los hombros del que está sentado y los brazos alrededor de su cintura. Cuando ambos estén cómodos el que está sentado deberá levantarse y se podrá llevar a cabo la postura.


El 69 de rodillas.

Esta variación del 69 es más sencilla que la del 69 practicado de pie y necesita menos fuerza física. De todas maneras, también ha de realizarse bastante esfuerzo físico. Para esta postura, el más fuerte debe colocarse de rodillas y ha de sostener a su pareja. Ésta, a su vez, ha de colocarse de manera invertida sujetando las piernas en los hombros del arrodillado y los brazos alrededor de su cintura. Es muy importante que ambos conserven la espalda y el cuello rectos para que no haya lesiones y la experiencia sea placentera y no incómoda.
Esta posición es más segura que el 69 practicado de pie. Por este motivo, es preferible empezar por esta postura antes de practicar el 69 de pie.
Aconsejamos que la zona de contacto con las rodillas se cubra con un material de textura suave.


El 69 de lado.

Esta postura le da un giro a la tradicional posición del 69 puesto que ambos integrantes de la pareja se giran respecto a la posición básica. Para realizar esta clase de 69 sólo hace falta que ambos interesados se estiren de lado, en paralelo pero en sentido opuesto. Esta postura suele gustar más porque para los dos practicantes el cuello sufre menos y la postura es más natural que el 69 básico.

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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