Introducción al Nudismo I

Introducción al Nudismo I

¿Para qué nos vestimos?

Parece tan natural cubrir el cuerpo que casi nadie se hace la pregunta. En el pasado, muchos seres humanos andaban desnudos, incluso en condiciones climáticas adversas. Pueblos indígenas, como los onas, vivían desnudos en la fría Patagonia, en el sur de Sudamérica. No nos vestimos, pues, para protegernos del clima. Los griegos de la época clásica disfrutaban de la desnudez. Los atletas en los juegos olímpicos competían sin ropa.

 
 
 

Una respuesta posible es que nos vestimos por pudor. Sin embargo, esto es muy variable según la cultura y la época. Lo que para algunos se debe ocultar, para otros se debe mostrar. Lo que se consideraba hace unos años indecente, hoy no lo es.

Parece que comenzamos a vestirnos para diferenciarnos de los demás y porque buscamos adornar el cuerpo. Hay una necesidad de hacerse observable y de distinguirse como individuo dentro de la jerarquía social. De ahí que se tienda a juzgar a una persona según cómo viste. A veces, es útil tenerlo en cuenta cuando alguna persona te infunda temor e inseguridad porque se viste como autoridad. Visualízalo con ropa vieja arreglando el jardín y descubrirás que, después de todo, es un ser humano con sus fortalezas y debilidades como tú.

Susana Saulquin, socióloga de la moda, dice que la actitud natural del hombre es andar desnudo, pero adornado. Antropológicamente, el adorno es superior al vestido. “Uno se viste para los demás. Cuando uno se mira al espejo lo único que hace es anticipar la mirada del otro. Si uno se vistiera para sí mismo, andaría desnudo como en una isla”.

¿Por qué te vistes? ¿Piensas que tu vestimenta se relaciona con tu posición y tu manera de ser? ¿O te vistes para proyectar lo que realmente no eres? Por muy elegante que lo consideremos, la ropa es un adorno y es algo externo al ser.


Preguntas frecuentes

Hay muchos jóvenes que les pica la curiosidad pero nunca se animan a probar el nudismo. Despojarse de toda la ropa y quedarse en bolas delante de otras personas, que también están desnudas, es quitarse de encima algo más que una camisa y un pantalón; es borrar complejos y olvidarse de los tabúes. Lo primero que uno tiene que hacer para poder despojarse de la ropa es despojarse de los miedos. El cuerpo humano es lo más perfecto que ha creado la naturaleza. No lo escondas por miedo al qué dirán. Os animo a compartir vuestras historias, fotos, etc.

Ahora trataré de resolver las dudas más básicas que a uno le puedan surgir.

¿Qué es el naturismo? ¿Y el nudismo? ¿Qué diferencia hay entre ambos?

El naturismo es una forma de vida; el nudismo solamente una forma de estar. Un naturista se presenta desnudo en cuerpo y mente, el nudista solamente el cuerpo. De forma sencilla se podría decir que el nudismo es la aceptación del desnudo en colectividad, mientras el naturismo es una forma de vida en armonía con la naturaleza caracterizada por la práctica de la desnudez en común.

¿El aspecto físico importa?

No, para nada. En cualquier reunión nudista podrás observar que hay gente de todos los tipos. No hace falta ser un “top model” para ser nudista, solo hace falta que te sientas a gusto con tu cuerpo. Tienes que tener claro que nadie se va a reír de tí, de hecho ni te van a mirar, te tratarán como a uno más.

¿Son los nudistas unos exhibicionistas?

Es muy fácil relacionar el nudismo con el sexo. Esa es precisamente la excusa de la que se valen para tildar al nudista de exhibicionista. Sin embargo, ningún nudista se quita la ropa con connotaciones sexuales, ni por provocar, ni se excita al ver personas desnudas (voyeurismo). A menudo, la desnudez del cuerpo se ha usado para provocar, estimular, reivindicar o exhibir sin tener en cuenta que hay personas, como los nudistas y naturistas, que disfrutan estando desnudas sin ningún otro objetivo que el de sentir el cuerpo libre de ropa.

Condicionamientos

No hay duda de que el entorno en el que nos desenvolvamos nos condicionará mucho a la hora de decidirse a practicar el nudismo o no. Empezando por la educación que hayamos recibido en casa, la carga religiosa que haya en esta educación. Por otra parte están los amigos y la pareja.

 

Está claro que cada elemento de nuestro entorno nos determina como personas, y en cualquier caso, para hacerse nudista en primer lugar hay que luchar contra los muchos tabúes y prejuicios de nuestra educación y entorno.

La primera vez

La primera vez que uno prueba el nudismo es algo que recuerda para siempre. Muchos tienen la suerte de hacerlo con gente (padres, amigos, pareja), y otros tantos se ven compartiendo ese momento consigo mismos. En mi caso fui de los primeros.


A los 17 años, tenía claro que quería probar la sensación de nadar desnudo en el mar, y tomar el sol sin tener que notar un trozo de tela húmedo cubriéndome. Nunca entendí como es posible que la gente se ponga una pieza de ropa para mojarse, que no se seca fácilmente y que resulta incómoda cuando estás en el agua. Con esos pensamientos en la cabeza me cogí la bicicleta y a mi mejor colega y nos fuimos al Parque Natural de Calblanque (en Murcia). Al llegar a la playa buscamos el sitio con menos gente posible, y nos tumbamos en la toalla un rato con el bañador puesto.

 

Al rato nos armamos de valor y nos lo quitamos, pero estabamos tan nerviosos por ser la primera vez que vino enseguida lo inevitable: una erección tremenda. Tal vez era la falta de costumbre, o que como joven relacionaba instintivamente la desnudez con el sexo, y por eso no lograba que desapareciera. La reacción inmediata fue tumbarme boca abajo hasta que se me pasara, y para eso hizo falta mucho rato.
Cuando ya estaba más calmado, me fui a dar un baño. Fui corriendo hasta el agua (por miedo a otra erección, tal vez, o porque nadie me viera desnudo), y al meterme sentí algo increíble. Fue como si nunca me hubiera bañado de verdad, la sensación de tener todo el cuerpo en contacto directo con el agua era indescriptible, y me habría quedado allí para siempre de no ser porque al rato ya hacía fresco en el agua… Cuando volví a la toalla, el primer instinto fue taparme, porque se acercaban dos señoras y me daba algo de vergüenza. Al rato me di cuenta de que nadie miraba y volví a dejar todo el cuerpo al aire.

Así pasó la primera mañana, con sentimientos encontrados, pero con una idea que no se iría nunca: esto hay que repetirlo, y cuanto más mejor.

 
 

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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