Kamasutra Gay Ilustrado.

Kamasutra Gay Ilustrado.

El árbol

El pasivo se tumba sobre su espalda y apoya uno de sus pies, flexionando la pierna, sobre el pecho de su compañero que, de rodillas, le penetra con mayor fuerza e intensidad, pudiendo hacer palanca con la rodilla de su compañero. Tiene la ventaja de que el activo puede jugar y acariciar el pecho, el torso y el pene de su compañero pasivo, y ambos mantienen el contacto visual. Entre los incovenientes, la ausencia de libertad de movimientos del amante pasivo, y la intensidad y fuerza de la penetración puede ser dolorosa para los más inexpertos, mientras que se requiere también cierta fuerza física, por lo forzado de la postura, por parte del amante activo.

El bonobo.

En esta posición el pasivo se apoya tan sólo sobre sus brazos y se yergue todo cuanto puede, para que su pareja activa puede penetre apoyándose tan sólo en sus manos y en sus pies. Según lo permite el pasivo, que controla la posición, los amantes pueden besarse o no. Al estar frente a frente se mantiene el contacto visual. El pasivo puede optar por apoyarse en los codos, en vez de en todo el brazo y puede masturbarse mientras es penetrado. Esta postura provoca una penetración intensa y profunda por lo que puede ser dolorosa para inexpertos, al tiempo que requiere una gran fuerza física y flexibilidad para ambos amantes.

El caballo

Al estilo del viejo oeste, en esta posición el penetrado se tumba boca abajo muy relajado intentando dejar el ano lo más expuesto posible. Su compañero se coloca justo sobre él y se incorpora como montando un caballo. Esto le permite a quien penetra tener libertad absoluta para moverse y cabalgar a su pareja mientras que el penetrado está lo suficientemente cómodo como para aguantar la embestida. El activo también puede apretar con sus rodillas el cuerpo de su compañero para ajustar el roce y tener un dominio absoluto del movimiento.

El cangrejo.

El hombre que desempeña el papel pasivo se tumba sobre su espalda flexionando sus piernas sobre su pecho, mientras que el activo se sitúa entres sus piernas. El hombre que desempeña el papel activo marca el ritmo, intensidad y profundidad de la penetración, que puede hacer más intensa agarrándose con firmeza a los muslos de su compañero. De la misma manera los amantes pueden verse cara a cara. Entre los incovenientes, al ser una postura tan forzada la penetración tan profunda puede causar algún dolor al pasivo si no está muy acostumbrado, y al mismo tiempo el pasivo goza de poca libertad de movimientos.

El columpio.

En esta posición el activo se tumba sobre su espalda, mientras que su compañero pasivo se sienta sobre él, aunque de espaldas, en la posición es el pasivo el que marca, con la flexión de sus rodillas, la intensidad, ritmo y profundidad de la penetración, mientras que su compañero puede, con sus manos, acariciar su espalda, su pecho, su vientre o su pene. Al no verse los amantes cara a cara se deja mayor margen a las fantasías pues cada cual puede imaginarse teniendo una relación con quien quiera imaginarse.
Requiere una gran fuerza física por parte del pasivo que soporta todo el esfuerzo en sus piernas al ser su único punto de apoyo.
Esta estimulante posición es perfecta para el pasivo quien se «sienta» exacta y anatómicamente sobre su compañero, lo que le permite una penetración directa. Al estar el pasivo en una especie de
posición fecal le es más fácil relajar los músculos del ano. Adicionalmente, el pasivo tiene un control perfecto de la penetración así como su ritmo. Lo que le permite ir buscando el ángulo que le es más satisfactorio. Si el pasivo tiene como sujetarse para quedar un poco en el aire, el activo puede tener una mayor participación subiendo y bajando. Si está perfectamente sentado y cómodo el pasivo además se puede masturbar con total comodidad, mientras su compañero le acaricia la espalda, nalgas o lo sujeta por la cadera para acompasar el ritmo.

El elefante.

En esta postura el hombre que desempeña el papel pasivo se tumba sobre su vientre con las piernas extendidas estirando sus brazos y levantando el dorso, mientras que su amante se sitúa sobre él, boca abajo, ayudando a a la penetración, su intensidad y profundidad con la flexión de sus brazos y no con la totalidad del peso de su cuerpo. Tiene la ventaja de que la penetración puede ser, igualmente, intensa y profunda, y que el activo puede besar o morder a su pareja en la nuca, lo que es muy excitante. Entre los incovenientes, el amante que desempeña el papel pasivo no puede acariciarse ni masturbarse a sí mismo, de la misma manera los amantes no se ven la cara.

El grillo.

El pasivo tumbado de medio lado flexiona la pierna que quede del lado superior y el activo lo penetra desde atrás pero intoduciendo el pene no horizontalmente en la abertura anal sino vertical. Esto produce una sensación de roce distinta la clásica introducción del pene. El activo domina el ritmo y la intensidad de la fricción y su compañero puede relajarse mejor por estar tumbado. El activo también puede poner su pierna superior sobre la del pasivo para darse más estabilidad en el ritmo.

El misionero.

Esta postura más convencional, en ella uno de los amantes se tumba sobre su espalda y el otro se coloca entre sus piernas para la penetración. Tiene la ventaja de que los amantes, al situarse cara a cara, pueden verse y besarse, además favorece una penetración más profunda, que será más intensa si el hombre que desempeña el papel pasivo flexiona sus rodillas y las sube hasta sus hombros. Como inconvenientes hay que señalar que no es una postura muy cómoda en el caso de que el hombre que desempeña el rol activo sea demasiado corpulento.

El mono.

En esta postura el activo se tumba sobre su espalda y flexiona sus piernas cerradas enteramente sobre su pecho, de esta manera deja su pene preparado para que el pasivo se siente literalmente en él. Para una excitación mayor el activo puede usar sus pies a modo de respaldo para el pasivo, que es quien direge el ritmo, intensidad y profundidad de la penetración haciendo palanca con sus pies. En esta posición el pasivo aún puede incrementar más el placer del activo haciendo movimientos circulares de cadera, aparte de los tradicionales arriba y abajo, y puede estimular aun más a su compañero acariciando sus testículos, enteramente a su disposición. Es una posición original y divertida.

El perrito.

Esta postura es muy popular puesto que el sexo anal, en muchos casos, se asocia a la misma. El pasivo debe colocarse sobre sus manos y rodillas mientras que el otro se arrodillará detrás de él. El ano del penetrado se estrecha debido al músculo del pubis lo que hace que la penetración pueda ser dolorosa si no es acompañada de una buena lubricación y de la estimulación preliminar con los dedos o la lengua. El activo puede moverse muy rápidamente y agudizar la excitación. El movimiento puede ser mutuo siendo el activo el que guíe el acto cogiendo al penetrado por la cintura, el culo o los hombros.
Para que «perrito» sea «perrito», el pasivo (sino ambos) debe(n) tener las rodillas sobre el suelo.

El pulpo.

El hombre que desempeña el papel pasivo se acuesta sobre su espalda, mientras que el activo se sitúa entre sus piernas, empotrándose sobre las caderas y nalgas de su amante, que descansan sobre sus muslos. La intensidad, fuerza y profundidad de la penetración depende de la forma en que el activo encaje sus propias caderas entre las de su compañero. El activo tiene libertad para acariciar el pecho, el torso o el pene de su compañero. El activo tiene libertad para acariciar el pecho, el torso o el pene de su compañero, y de la misma manera ambos amantes se encuentra cara a cara. Entre los inconvenientes la falta de libertad de movimientos del hombre pasivo, que además mantiene una posición arqueada de la espalda, que apoya sólo en el cuello, por lo que se puede lesionar.

El sapo.

El pasivo de rodillas y apoyado firmemente en sus brazos se asegura de poner lo más atrás y arriba el culo de forma que quede lo más expuesto el orificio. El activo se pone en cuclillas detrás de él intentando bajar lo posible para quedar perfectamente ajustado a la cadera de su compañero. Apoya los brazos en las piernas del pasivo e incluso las piernas al quedar a cada lado de la cadera puede usarlas para «ajustar» el balance. El pasivo, por estar en posición similar a la fecal, los músculos en torno al ano tienen a distenderse más. Aunque la penetración es menos profunda que con otras posturas, sirve para moverse rápidamente. Nota: esta posición requiere que el pene sea lo suficientemente largo ya que suele quedar una buena parte afuera.

El tallo.

En esta posición el pasivo se tumba sobre su espalda, flexionando

una pierna y apoyando la otra sobre el hombro de su compañero que, de rodillas, lleva a cabo la penetración. El activo puede someter aún más al pasivo si le agarra firmemente por las muñecas, dejándolo enteramente a su merced, pues en esta postura es quien decide la fuerza, intensidad y profundidad de la penetración. Se mantiene el contacto visual de los amantes y el pasivo puede jugar con su pene, si se le deja una mano libre, o acariciarlo contra el vientre de su pareja. Entre los incovenientes quedan anulados los besos y se requiere también un gran aguante físico por parte del activo.

El yunque.

En esta postura el hombre que desempeña el papel pasivo se tumba sobre su espalda con sus rodillas flexionadas sobre su pecho y los pies apoyados en los hombros del hombre que desempeña el papel activo, que utiliza sus rodillas y pies para la penetración. Favorece una penetración más profunda e intensa, al tiempo que los amantes pueden verse cara a cara y el pasivo, puede incrementar su excitación masturbándose a sí mismo. Entre los incovenientes, deja poco margen de movimientos al pasivo y requiere cierta flexibilidad por parte de ambos amantes, lo que no está a la mano de todo el mundo.

La andromaquia

En esta postura el hombre que desempeña el papel activo se tumba sobre su espalda, con las piernas abiertas y su amante se sienta sobre él, apoyándose en sus rodillas. El ritmo, intensidad y profundidad de la penetración en este caso lo marca el hombre que desempeña el papel pasivo, al mismo tiempo ambos pueden verse cara a cara, manteniendo el contacto visual, mientras que el hombre activo puede jugar con sus manos con el pene de su amante que yace delante de él sobre su pecho. Entre los incovenientes destacar que es una postura que hace sufrir mucho los músculos gemelos y rodillas del pasivo, que soportan el esfuerzo.

La casa.

En esta posición el pasivo se tumba sobre su espalda aunque se arquea completamente, apoyándose tan sólo en sus pies, cuello y hombros, mientras que el activo se sitúa entre sus piernas penetrándole. Al estar ambos amantes cara a cara se favorece el contacto visual, mientras que el activo puede con la mano que no sostiene a su compañero jugar y acariciar su pecho, su cuello, su torso o su pene. El activo es quien marca el ritmo, fuerza e intensidad de la penetración, mientras que el pasivo controla el ángulo de penetración según se arquee más o menos, incrementando el placer de su compañero. Entre los inconvenientes, la gran flexibilidad y fuerza física que se requiere en el pasivo.

La cuchara.

En esta postura el hombre pasivo se tumba de lado, mientras que el activo se coloca detrás de él, siguiendo sus curvas, y penetrando de este modo, intensa y profundamente unidos. Entre las ventajas de esta postura el activo puede besar o morder el cuello de su pareja, incrementando su excitación, o jugando con sus manos en el pene de su compañero, que queda libre para ello. Permite que el ritmo, intensidad y profundidad de la penetración, que marca el activo, sea más pausado y lento, incrementando el tiempo de la relación. Entre los inconveneintes, al ser una postura que dificulta una penetración profunda y que favorece la calma, puede aburrir a ciertas parejas.

La gran V.

Esta postura puede realizarse sobre una mesa o una cama según prefieran los amantes. La única diferencia está en que el activo estará de pie o de rodillas según el lugar que elijan. El pasivo debe tumbarse con las piernas abiertas y subidas unos 90 grados mientras que el activo se las sujetará manteniéndolas estáticas mientras penetra a su compañero. En esta postura la penetración es muy profunda y el placer intenso, quedando todo el movimiento de los amantes en manos del activo. Conforme avance el acto, puede variarse cerrando las piernas del pasivo, colocándolas sobre los hombros o sujetándolas frente al cuerpo.
La comodidad de esta posición depende de la fuerza del activo. El pasivo tumbado abre las piernas en una V y el activo se las sujeta por las pantorrillas o tobillos. Esto permite que el pasivo deba dejar la movilidad de su zona pélvica al activo ya que le es difícil apretar los músculos en esta posición, dejándole a su compañero toda la responsabilidad del ritmo y la intensidad de la penetración.

La hélice.

Esta es otra de esas posturas que llamo «exoticas» o más bien «acrobáticas». Se requiere de un buen respaldo, sea un borde de la cama o un mueble para que el pasivo se tumbe al piso apoyado solo en sus hombros y recueste la espalda del mueble a apoyarse. El activo se coloca encima en posición diagonal opuesta al ano y lo penetra de esta forma. OJO: cuidado con la cervical del pasivo. El activo debe apoyarse en una pierna y montar la otra sobre la cama o mueble y con esa pierna y los brazos ayudarse a mantener el ritmo. Nota: todas las posiciones en que el pasivo eleva la cadera más allá del pecho son altamente estimulantes. El ritmo es difícil llevarlo pero de goza de una penetración «al revés» y en diagonal.

La leña.

Esta es una de las posiciones acrobáticas, no tanto porque sea difícil

de conseguir sino por lo complicado que puede ser llevar el ritmo. El pasivo se extiende de espaldas sobre el piso y el activo se monta sobre él pero al revés, pies con cabeza. El pasivo proyecta el ano hacia arriba de forma que su compañero lo pueda penetrar. No es una penetración profunda. El activo debe poner las rodillas en el piso y apoyar los codos para poder darse impulso, aunque el ritmo pueden llevarlo moviéndose hacia abajo y hacia arriba, cualquiera de los dos.

La mariposa.

El activo se sienta con las piernas entreabiertas mientras el pasivo se sienta sobre él, guiando el pene de su compañero para la penetración. En esta postura es el pasivo, apoyado en sus brazos y pies, el que marca el ritmo, fuerza e intensidad de la penetración de su compañero, que poco puede hacer al tener todo el peso de aquél sobre sí. El pasivo aún puede someter más al activo si en vez de apoyarse en la cama se apoya en los tobillos de su compañero, inmovilizándolo del todo y dejando su placer a su merced. Entre los incovenientes se encuentra que los amantes no se pude besar y el pasivo requiere tener una gran fuerza física por todo el esfuerzo que realiza.

La tijera.

En esta postura Andromaquia el hombre que desempeña el papel activo se tumba sobre su espalda,. con las piernas abiertas y su amante se sienta sobre él, apoyándose en su rodillas. La tijera, es la variante de esa posición en la cual el pasivo en posición Andromaquia se recuesta en su totalidad sobre las piernas del activo. Quien marca el ritmo de la penetración será en este caso el activo quien con movimientos lentos de cadera puede generar actividad entre los dos. El activo puede en esta posición estimular el cuerpo del pasivo. Favorece la estimulación de la próstata (punto G masculino) del pasivo aunque por lo dificultoso de la posición el pene tiende a salirse con facilidad, se requiere de un compañero con pene largo.

Los dos pilares.

En esta posición ambos amantes se encuentran de pie, de ahí el nombre, el activo penetra al pasivo estando de pie detrás de él. El activo es quien marca enteramente el ritmo, intensidad y profundidad de la penetración, que el pasivo puede incrementar si se agacha aún más apoyándose en algo. El activo puede estimular con la mano el pecho, el torso y el pene de su compañero pasivo. Al no verse los amantes cara a cara mayor juego para la fantasía sexual, cada cual puede imaginarse teniendo la relación con quien se le antoje. No hay más incoveniente que al ser la penetración más intensa puede ser dolorosa para los inexpertos, y ambos amantes, lógicamente, han de tener la misma estatura.

La original.

Una posición por sobre todo práctica para aquellos momentos en que se gozan de condiciones de comodida para el acto sexual, aunque no es limitado y se puede aplicar en cualquier ocasión.
Lo ideal en esta postura es que ambos tuvieran la estatura lo más similar posible. El activo de pie simplemente se pone detrás del pasivo y lo penetra, el pasivo debe proyectar un poco su ano para que quede lo más directo y su compañero quedará siempre un poco más abajo para poder cumplir con la altura a la que queda el ano. Por estar erguido, el pasivo relaja menos los músculos y la penetración es más intensa, lo más cómodo es que inicialmente el pasivo se incline un poco adelante que el activo lo introduzca por completo y luego erguirse ambos:
Las variantes:
Es buena para abrazarse y darle besos en la espalda al compañero , además de poder masturbarlo sin problemas. Si se ponen contra una pared les será más cómodo pero también si el activo abre un poco las piernas tendrá buen balance.

En grupo.

Con tres participantes: El sexo en el que participan tres personas se suele denominar ménage à trois.

Penetración múltiple: La penetración múltiple se refiere la penetración de una persona por varios orificios simultáneamente. Generalmente involucra entre tres y cinco participantes. La penetración se puede llevar a cabo con los dedos de las manos, los dedos de los pies, juguetes sexuales o penes. Estas posiciones son populares en la pornografía, pero es difícil contabilizar su popularidad fuera de ésta.

Doble penetración: Cuando una persona es penetrada por dos objetos, se llama genéricamente doble penetración. Dados los oroficios de el ano y la boca, hay varias maneras de como ésta se puede hacer. Esto incluye:

Penetración simultánea del ano por dos penes o otros objetos.
Esto se llama comúnmente penetración anal doble.

La penetración simultanea de la boca y el ano
.

Con muchos participantes: Se suele denominar orgía a las prácticas sexuales en las que participan más de tres individuos.

Después de la penetración…

Recomendaciones
Al terminar el acto sexual es fundamentalmente el cariño hacia tu pareja, algunos actos podrían demostrar que sencillamente fue sexo y nada de amor. Bésalo, consiéntelo, ayúdalo a limpiarse, abrázalo, duerman juntos y entrepiernados si es de noche, si no entonces dúchense juntos (si es posible), ayúdalo a vestirse, demuéstrale que lo que hicieron fue un acto de verdadero amor y no simplemente sexo así ninguno de los dos se sentirá usado.

Un blog se alimenta de tus comentarios. Sin ellos muere.

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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