Nueva tendencia «Froteurismo»

 

Froteurismo: el roce por el roce.
Todo sobre la extendida costumbre de frotarse contra el cuerpo de otra persona con o sin su consentimiento

 

Te encuentras en medio de una aglomeración humana, ya sea metro, autobús, manifestación, concierto, discoteca o similar. De pronto, notas algo duro, caliente y resbaladizo frotándose contra tus nalgas. Pero la masa se mueve y no puedes hacer nada, ni siquiera girarte para ver la cara de tu agresor. Estás siendo víctima de un froteurista.

El froteurismo (del francés frotteurisme) es el deseo o conducta recurrente de tocar o frotar el cuerpo de otra persona desconocida sin su consentimiento. Dicho así suena simple, pero si desempolvamos el clásico Libro de la vida sexual (Ediciones Danae, 1967) del eminente psiquiatra Juan José López Ibor, veremos que es algo bastante más complejo: «En el frotteur se hallan en primer plano las percepciones táctiles, el sentir directamente contra su propio cuerpo otro cuerpo humano vivo, desconocido y en movimiento, su calor, su figura, etc. El frotteur busca aproximarse a un partenaire casualmente encontrado para rozarse contra su cuerpo».

Se trata, en cualquier caso, de una práctica vieja como el mundo. Ya en 1886, el doctor Richard von Krafft-Ebing, pionero de la sexología y la medicina forense, apuntó varios casos de lo que él llamaba «frotismo» en su libro Psychopathia sexualis, por ejemplo el de Z, un rico funcionario viudo con una singular debilidad: «Durante años había sentido el impulso de adentrarse entre la muchedumbre de iglesias, teatros, etc., de arrimarse a las mujeres por detrás y de manipular el bulto posterior de sus vestidos, lo que le producía una eyaculación y un orgasmo. (…) Aunque sabía que dicho acto no estaba bien, Z no era capaz de aguantarse. Sólo lo excitaban las mujeres por atrás y se veía obligado a buscar oportunidades para frotarse contra ellas. (…) Poco le importaba si la mujer era vieja o joven, hermosa o fea. Desde que esto había comenzado, las relaciones sexuales naturales dejaron de interesarle y sus sueños se poblaron de escenas de frotismo».

Tipos de froteuristas

Los froteuristas son casi siempre del género masculino y hay tantos tipos como individuos, pero a grosso modo podríamos clasificarlos en cuatro grandes grupos:

-Exclusivos: sólo consiguen excitarse practicando froteurismo.
-No exclusivos: son capaces de tener relaciones normales y suelen tener pareja, pero a veces practican su vicio.
-Parciales: sólo rozan un poco a su víctima, para excitarse, y luego rematan (o no) la faena en casa recordando la situación.
-Completos: son más insistentes en su roce y tratan de llegar al orgasmo.
-Selectivos: eligen mujeres de unas determinadas características, algunos incluso las prefieren acompañadas que solas.
-No selectivos: lo importante para ellos es frotarse contra un ser humano vivo y les da igual la edad, el aspecto físico e incluso el sexo de su víctima.

Arrimando

 

Además de eufemismos, como frottage o ponicionismo, para referise al froteurismo también se usa la expresión  «arrimar la cebolleta». De ahí que a los señores que tienen esta costumbre se les llama «cebolletas».

Aunque muchos sexólogos afirman que el froteurismo es más propio de adolescentes o, como mucho, veinteañeros, la experiencia demuestra que los cebolletas suelen ser señores de avanzada edad (60 para arriba) que vagabundean por calles y plazas y, cuando ven una aglomeración, se acercan a las mujeres para rozarlas con la zarpa o frotarlas el paquete. Estos señores no son, por regla general, selectivos, y se rozan contra lo que se les pone a tiro, da igual que sean hombres, mujeres o niños.

El kit esencial de cebolleta incluye un pantalón fino (preferentemente sin ropa interior), un bolso decaballero (para ocultar su virilidad si es sorprendido) y, en ocasiones, una videocámara para grabar sus fechorías y luego masturbarse en casa. Los cebolletas no suelen ser denunciados: las víctimas lo consideran una simple «guarrada» y, por timidez o ascopena, no denuncian a su agresor; en el mejor de los casos, se conforman con insultarle. Y en la eterna duda de las víctimas: ¿Lo hizo aposta o fue sin querer?

Los lugares más afectados por el froteurismo son, por supuesto, los focos urbanitas más superpoblados. En ciudades como México o Tokio, donde los transportes públicos son latas de sardinas, el cebolleteo se ha llegado a convertir en una costumbre tan extendida que han tenido que colocar señales prohibiéndolo e incluso se han habilitado vagones «sólo para mujeres». No es una medida exagerada: dos tercios de las usuarias del metro de Tokio entre 20 y 30 años aseguraron haber sido molestadas en los vagones y la situación se había vuelto muy incómoda.

En España aún no hay vagones unisex y, en las horas punta, los cebolletas se ponen las botas bien puestas. Ahora que lo sabes, tal vez, la próxima vez que tengas que recorrer la ciudad seguro que querras ir en metro…

En México y Tokio ya es algo común, a ver si les copiamos el resto de países.
 
 

Para muchos es sabido que en algunos medios de transporte público en México existe lo que se le llama “dar arrimones”. El froteurismo consentido o no consentido es algo común.
Ahora existen comunidades que lo hace a diario de forma organizada.

Según el diario «el Milenio» existen 10 comunidades virtuales con más de mil integrantes cada uno: “Me gustan los arrimones en el Metro y en el Metrobus”, “Arrimones en el Metro del DF”, “Arrimones en el Metro del df, Mexibus y transporte público”, “Mujeres que permiten los arrimones en el metro DF”, “Arrimones manoseos metro DF”, “Arrimones DF (encuentros reales y seguros)”, “Arrimones Y Algo Más.

 

Los fans de los arrimone

s aprenden a identificarse mutuamente dentro del vagón con una prenda que sirva de señal, normalmente un listón o pulsera roja en la muñeca derecha indica disposición para el arrimón. Las comunidades virtuales recomiendan utilizar el penúltimo vagón del metro para encuentros heterosexuales, y el último para arrimones homosexuales. Según las páginas de Facebook, las líneas más propensas para el froteurismo son la 1, 2 y 3, principalmente en las estaciones de transbordo y en las horas pico.

Otros fans del arrimón van más allá. Sin conocerse se ponen de acuerdo para encontrarse, acuerdan una hora y estación para subirse juntos al vagón, o simplemente publican las líneas y horarios que frecuentan.
En las páginas de Facebook los miembros del club del arrimón escriben sus anécdotas de manera anónima y las envían como mensajes directos a los administradores de la comunidad que deciden cuáles publican sin nombrar a su autor para que los integrantes del grupo los lean e interactúen. La sección de comentarios, también sirven para conectarse con personas con el mismo interés y hasta para concretar un posible encuentro en algún vagón con tan solo dejar el número telefónico.

Incluso existe “la Guía arrimonera para hombres”, en donde se aconseja a los usuarios como dar un arrimón exitoso y placentero sin infringir la ley. Este va desde la buena higiene personal, portar siempre la pulsera roja, hasta el fingir que el roce fue involuntario y pedir disculpas y retirarte si la persona se siente ofendida.

Hombres y mujeres postean sus experiencias y sus ganas: «Todos los días me subo en la primera puerta en donde está la división de hombres y mujeres, ahí he tenido infinidad de fajes”, “Karen agrégame me encantaría darte unos arrimones en el metro”, “Sexy relato, invítanos linda, yo también paso por Balderas tú solo di en que horarios o si gustas agrégame y platicamos”, “Yo tomo esa línea, agrégueme y algún ojalá día podamos viajar juntos”, “Ando en la ocho quien quiere unos arrimones” , “No lo hago diario, pero de vez en cuando en la línea de Taxqueña a Cuatro Caminos por ahí de las 13:00 a 15:00 hrs. Mándame un inbox y nos ponemos de acuerdo.”

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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