Paruresis. Ese extraño Miedo al Orinar en Público. (Actualizado)

La Paruresis

La paruresis o síndrome de la vejiga tímida (SVT) se define en general como la dificultad para orinar en baños públicos. A pesar de constituir una afección frecuente, la literatura concerniente a sus aspectos clínicos y terapéuticos es escasa.

 

Definición

La paruresis, también conocida como SVT, vejiga vergonzosa, timidez vesical o urofobia, se caracteriza por la dificultad o imposibilidad para lograr la micción en baños públicos o en aquellos lugares donde hay otras personas presentes. El trastorno puede manifestarse con diverso grado de intensidad: en los casos más graves, los individuos pueden ser incapaces de orinar fuera de casa e, incluso, en su propio domicilio cuando otras personas están esperándolos; cuando la afección es más leve pueden orinar en cualquier lugar público, siempre que cuenten con suficiente intimidad (por ejemplo, cabinas individuales en los mingitorios).
La epidemiología del SVT se desconoce y su prevalencia varía según la definición empleada. Diferentes autores han informado que afecta al 7% de la población norteamericana, cifra que representa aproximadamente 20 millones de personas, 10% de las cuales presentan cuadros de la mayor gravedad.

Para distinguir entre los individuos paruréticos o no debe considerarse la repercusión de varios factores condicionantes, tanto internos como externos. La importancia de estos últimos se traduce en una reducción del tiempo de micción y el retraso de su inicio cuando se efectúa en baños públicos debido a los cambios fisiológicos (alerta) relacionados con la situación de invasión del espacio interpersonal en esta circunstancia.

Los principales condicionantes internos incluyen, por una parte, la vergüenza y el miedo que provoca esta verdadera limitación, que permiten considerarla como una fobia social y, por otra, la interpretación del acto efectuada por las personas que sufren paruresis, que anticipan consecuencias antes de realizar la micción y sienten gran frustración después de un intento fallido. El SVT condiciona la vida diaria de los individuos afectados ya que la necesidad de disponer de un baño seguro restringe también la libertad para beber cuando se encuentran fuera de casa, viajar, asistir a diversos eventos sociales e, incluso, limita las oportunidades laborales.

Etiología, tratamientos propuestos y mitos sobre el origen del trastorno

La etiología precisa del SVT se desconoce, hecho que impide su clasificación nosológica y explica la definición del trastorno con base en su descripción fenomenológica. El DSM IV-TR la clasifica como una fobia social, aunque otros investigadores de prestigio disienten con tal apreciación. Dado que en la amplia mayoría de los afectados los estudios médicos no revelan ningún trastorno orgánico, se ha propuesto considerar la paruresis como un desorden funcional de la micción, con diverso grado de participación de los aspectos sociales o urológicos.

También se ha mencionado que los factores genéticos son importantes en la predisposición al trastorno: se ha notificado que 16% de los individuos con paruresis posee familiares directos afectados y que podría haber mayor incidencia de fobia social en general, y de este trastorno en particular, entre parientes biológicos.

Desde el punto de vista de la psicología se ha recurrido a 2 paradigmas, el psicodinámico o psicoanalítico y el conductual, cada uno de los cuales propone diferentes hipótesis causales y posibles estrategias de tratamiento para la afección. Hasta mediados de la década del 60 predominaron las teorías psicoanalíticas que llegaron a considerar que el SVT se debía a la expresión de impulsos sexuales y agresivos. En la década del 70 surgieron trabajos de orientación conductual basados en el concepto de fobia social de la paruresis, debido a que la vergüenza y la ansiedad que acompañan a los intentos fallidos de micción en lugares públicos refuerzan las conductas de evitación posteriores. Lamentablemente, los trabajos que evaluaron diversas técnicas terapéuticas fundamentadas en el condicionamiento clásico y operante presentaron numerosas limitaciones metodológicas.

Por su parte, la psicofarmacología ha experimentado con una variedad de medicamentos sin conseguir resultados satisfactorios. Entre las alternativas probadas se encuentran la combinación de atenolol y fenelzina, el propanolol, la doxazosina, la paroxetina, el clonazepam, la fluoxetina y otros.

En la actualidad mantiene vigencia el enfoque multidisciplinario del SVT, que recomienda la combinación de estrategias cognitivo-conductuales (como la exposición in vivo o la intención paradójica) o de reestructuración cognitiva, terapia psicológica y farmacoterapia. No obstante, el porcentaje de pacientes resistentes al tratamiento combinado resulta elevado.

En la comprensión y la búsqueda de soluciones para los individuos con paruresis la psicología cuenta con 2 limitaciones fundamentales: la imposibilidad de explicar con certeza sus manifestaciones de manera lineal y unicausal (por tratarse de un fenómeno multifactorial y sujeto a la interacción azarosa de tales factores) y los problemas metodológicos de las investigaciones realizadas (principalmente, con muestras de tamaño insuficiente). A estas circunstancias se suma la normalidad de las exploraciones clínicas, todo lo cual resulta en la creación de mitos, como intento de delimitación del problema por parte de los sujetos afectados. Es habitual que los mitos sobre el origen del trastorno lo relacionen con algún evento traumático anterior: represalia paterna, burlas entre jóvenes, imprevistos que generan inconvenientes, etcétera.

Repercusión de la paruresis en la vida diaria de los individuos afectados

Los sentimientos que acompañan al SVT, como la vergüenza, afectan negativamente la dignidad e identidad de las personas que lo padecen y generan la necesidad de encubrir el trastorno. En ese sentido, los individuos paruréticos son un grupo estigmatizado socialmente, como el de los tartamudos, ya que sienten que su padecimiento los desacredita frente a los demás.

La necesidad de disimular la afección obliga a los sujetos paruréticos a elaborar estrategias para evitar situaciones vergonzantes y a organizar su vida previendo disponer de un baño seguro para las situaciones de emergencia; el retraimiento social es una posible consecuencia del encubrimiento del trastorno.

Surgió de una investigación que el 25% de un grupo de personas con SVT ocultaba los síntomas a su pareja, el 44% los escondía a su familia y el 58%, a los amigos. Por lo tanto, es frecuente que quienes sufren este problema manifiesten hábitos o costumbres «extraños», que pueden deteriorar aún más su vida social.

Una solución novedosa para la comunidad parurética

El autor de este trabajo propone la estrategia de «salir del armario», es decir, hacer público y reconocer con orgullo la existencia del problema que se mantenía oculto como solución alternativa para las personas con SVT. Este enfoque emancipador ha resultado útil para los integrantes de otras comunidades estigmatizadas.

Para los paruréticos, el «armario» representa la imposibilidad de orinar en lugares públicos, de modo que salir de éste involucra prescindir de las tácticas de encubrimiento -de las cuales los sujetos son verdaderamente dependientes- cuando las circunstancian lo indiquen.

Según el autor, existen 3 argumentos principales para afirmar que «salir del armario» es una estrategia idónea y efectiva para quienes padecen SVT:

1) la escasa efectividad de las estrategias clínicas empleadas hasta el momento,

2) la similitud de los paruréticos con otros grupos de personas con estigmas sociales, antes de revelar la verdad y

3) los beneficios psicosociales obtenidos por quienes optaron por la transparencia en la vida cotidiana.

Respecto del primer punto, sostiene que el tratamiento clínico (psicológico, médico, farmacológico, etc.) ha resultado claramente ineficaz para eliminar la paruresis, que podría considerarse un rasgo corporal o del carácter. Por lo tanto, «salir del armario» puede representar la opción más idónea para erradicar las consecuencias del encubrimiento y reducir la intensidad de sentimientos perniciosos para la autoestima.

En relación con el segundo argumento, los sentimientos de vergüenza y miedo así como las conductas de ocultamiento son comunes tanto a la comunidad parurética como a la de tartamudos y homosexuales, quienes ven socavado su orgullo a causa de la posesión de un rasgo estigmatizante. Tales sentimientos pueden ser superados cuando la verdad se hace pública.

Finalmente, los beneficios psicosociales obtenidos por los individuos que han revelado su verdad son independientes del rasgo estigmatizante (tartamudez, transexualidad u otro). El proceso debe ser gradual y los grupos de autoayuda pueden constituir el ámbito más adecuado para que los individuos afectados reconozcan su condición y comiencen el proceso de participación social. Sin embargo, para que estos grupos no se conviertan en refugios de sus integrantes es importante la integración cultural. Además, se ha constatado que la revelación del estigma oculto a los familiares o amigos suele acompañarse de una reducción de los síntomas del trastorno.

En resumen, en opinión del autor, la política de la «salida del armario» en el contexto de los grupos de autoayuda representa una oportunidad especial para los sujetos paruréticos, quienes pueden liberarse de los sentimientos de miedo y vergüenza al reconocer su identidad individual y grupal, con beneficios psicosociales trascendentes.
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«El miedo a orinar en público o paruresis es un trastorno psicológico y no físico, lo que implica que no se puede prevenir.»

Ese Extraño Miedo al Orinar en Público

Hay personas que tienen miedo o dificultades para orinar en baños y lugares públicos. Es posible que algunos no tengan idea de la existencia de este problema, pero es un trastorno algo frecuente que ocurre en buena parte de la población masculina (entre un 5 y un 10%). A este inconveniente se lo conoce como vejiga tímida (nombre bastante descriptivo) o paruresis.

Síntomas del trastorno de la vejiga tímida o paruresis

Si tienes el trastorno de la vejiga tímida seguramente lo sepas, aunque no conozcas su nombre.

Los síntomas son simples de detectar. Como hemos dicho, la persona se pone nerviosa cuando debe orinar con gente alrededor, hasta el punto de tardar mucho en evacuar, o bien ni siquiera llega a conseguir la micción. En definitiva, no sale ni una gota.

Consejos para perder el miedo a orinar en público

Mingitorios al aire libre en Bruselas, Bélgica

Los Polémicos Mingitorios al aire libre en París, Francia

En este caso, no existe la prevención, ya que la paruresis es un trastorno psicológico y no físico, lo que implica que no se puede prevenir. Surge por sí solo, para que lo entiendas. No obstante, puedes seguir algunos de los siguientes consejos:
Aguantar la respiración antes de evacuar, sin llenar todos los pulmones: Hay gente que asegura que le funciona, mientras otros que no.
Elegir siempre un urinario cerrado (con WC, lavabo de manos, etc.) antes que los típicos urinarios que se encuentran pegados uno al otro.
Hacer público tu problema con alguien de tu confianza. Imagina que se lo cuentas a tus dos mejores amigos, y puedes «practicar» sin temor a nada delante de ellos. Una vez que puedas orinar en publico y tranquilamente con ellos al lado, será más fácil hacerlo con desconocidos.
Tener en cuenta la opinión de un profesional. Hay determinados médicos que saben bastante sobre la vejiga tímida e incluso realizan cursos en grupo para superarla. Es otra opción a considerar para superar el miedo a orinar en público.
No le des más valor del que tiene. Si no te influye en tu día a día y sólo lo hace en ocasiones determinadas (fiestas, partidos de fútbol, etc.), será un problema que va a afectar poco en tu vida.
Reconocer públicamente que tienes dificultades para orinar en presencia de otros es una de las soluciones que también proponen determinados autores. Sería algo así como una «salida del armario». Reconocer públicamente que padeces un problema y hablarlo con los demás, sin mostrar vergüenza alguna, puede llegar a funcionar, entendiendo que tengas como amigos y/o compañeros a personas adultas y maduras que no harán el típico chiste cada vez que vayas a los lavabos. 

 
Recuerda que el miedo a orinar en público es algo psicológico y no hay inconvenientes físicos de ningún tipo. Trata de no darle demasiada importancia y aplica algunos de los consejos mencionados.

¿Te cuesta orinar en público? ¿O eres de los que donde tiene ganas sacas la chorra y orinas esté quien esté?

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Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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9 Respuestas

  1. Logan Grey dice:

    Pero si es lo mejor!! Estas en la discoteca, vas al baño, te sacas la chorra, y si puedes, disimuladamente, comparas con la del desconocido de al lado. ¿Que luego sales mal parado? Si. Pero esto es como los perros. Tu puedes tener un chucho y el vecino uno con pedigree, que para tí es el mas guapo y mejor perro del mundo xP. Yo por mi parte, cuando vienen las ganas, no tengo problema para

  2. darkness dice:

    yo no puedo mear en aseos publicos a menos que me este meando a mas no poder. Es tanto, que de normal meo al despertarme y no vuelvo a mear hasta llegar a casa, lo que supone casi 12 horas sin mear. Intentare seguir los consejos a ver que tal. Esta muy bien el blog, continua asi.

    • darkness, 12 horas sin mear, eso no es bueno !!!, Tengo a un amigo, que le pasa lo mismo, dice que no es por vergüenza, y tampoco es porque la tenga pequeña, que de eso doy fe. <br />Sigue los consejos a ver que tal te van.<br />Gracias por tu felicitación, y sobre todo por tu comentario, que es lo más importante!!!!.<br />Un Saludo.

  3. Sexomujeres dice:

    No se cómo sea en España y en otros países, pero acá en México cada vez es más difícil encontrar mingitorios abiertos (sin cabinas individuales), desgraciadamente. Y no lo digo por no poder verle la polla al de al lado (ya que eso no me interesa, soy heterosexual) sino porque poder presumir los atributos propios es una sensación fantástica. Yo, como Logan Grey dice, pienso que &quot;Quien esté

  4. Anonymous dice:

    a mi me pasa, pero lo que hago hace algunos años es hacerme unas cosquillas en los huevos y con eso logro largar el chorro.

  5. Edilberto dice:

    Que fármacos se pueden utilizar para mejorar la paruresisedilbertl

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