Todo sobre el sexo anal

Todo sobre el sexo anal

Sexo anal: una práctica erótica prohibida

El sexo anal es otra alternativa durante el encuentro sexual. Incluye desde besos, caricias y jugueteo erótico alrededor del ano, hasta la penetración en el recto con los dedos, objetos (por ejemplo, juguetes sexuales) y el pene.

Esta forma de relación sexual es practicada tanto por parejas heterosexuales como por parejas homosexuales y, contrario a la creencia popular, no todas las parejas homosexuales practican sexo anal. Tampoco el deseo de un hombre heterosexual por penetrar o ser penetrado a través del ano (con un dedo o juguete sexual) significa que tenga tendencias homosexuales encubiertas. Es simplemente cuestión de preferencia.

Al igual que otras zonas erógenas importantes del cuerpo – como la boca, los senos y los genitales – el ano se encuentra lleno de terminaciones nerviosas que lo hacen receptivo al placer sensual. Es un hecho fisiológico que existe alto nivel de sensibilidad en el ano y el recto, lo que les confiere capacidad para experimentar sensaciones orgásmicas, de acuerdo a las investigaciones realizadas por el equipo de Barry Komisurak en el campo de la psicología y las neurociencias. Por ello, no es de extrañar que el ano sea receptivo a la estimulación erótica y a la penetración.

El sexo anal es, aún hoy – al igual que la masturbación – un tema tabú en nuestra sociedad occidental y puede ocasionar sentimientos de culpa en muchos de quienes lo practican. En la Edad Media, bajo la fuerte influencia de la iglesia, se le consideró un práctica sexual antinatural en comparación con el coito vaginal. Después, a principios del siglo XX, Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) clasificó el sexo anal dentro de las perversiones sexuales, por lo que no fue considerada una práctica normal en términos psiquiátricos. Esto afianzó mucho más el estigma del sexo anal como una práctica desviada. Adicionalmente, al ser el ano el lugar por donde se excretan los desperdicios del proceso digestivo, suele considerarse como una parte del cuerpo sucia, contaminada o repugnante. ¿Cómo podría tener una valiosa participación en el acto sexual o ser siquiera el sexo anal algo placentero?
Por todo lo anterior, para algunas personas el sexo anal puede ser una experiencia que se sale de los límites de lo normal y aceptable. Sin embargo, para otras, es una práctica habitual y placentera dentro de su repertorio sexual. Todo dependerá de las creencias y valores de cada persona. Por otro lado, quienes lo practican a veces no lo expresan – por temor al qué dirán – y cuando lo hacen, pueden sentir el prejuicio de la
sociedad.

Actualmente, la sexología considera el sexo anal como parte de la sexualidad normal de una pareja. Se habla del sexo anal como la “cuarta zona del orgasmo” para la mujer, además del clítoris, la vagina y el fondo vaginal (cuello uterino). Para los hombres homosexuales, significa la posibilidad de poder disfrutar de la penetración de otro hombre. La cualidad animal e instintiva del sexo anal también puede resultar provocativa y excitante para algunas personas.

¿Cuándo puede el sexo anal considerarse una práctica que se sale de lo “normal”? Esto sucede cuando sólo se consigue satisfacción a través del sexo anal, excluyendo otros tipos de contacto sexual, como la estimulación manual y oral de los genitales, o el coito vaginal. En este caso, la mujer sólo gusta de la penetración anal para llegar al orgasmo, y elimina de su repertorio sexual la estimulación de otras zonas erógenas que también tienen una participación importante en el orgasmo femenino, como el clítoris y la vagina.

Es muy importante que ambos integrantes de una pareja, ya sea heterosexual u homosexual, estén de acuerdo en practicar el sexo anal. Si a uno le gusta el sexo anal y al otro no, esto puede causar dificultades en la relación. Es necesario conversar sobre el tema y debe existir un consenso, por lo que jamás el sexo anal debe ser algo forzado. Quien gusta del sexo anal debe respetar la decisión de su pareja de no practicarlo. Jamás se debe forzar ni chantajear al otro para tener sexo anal, ya que constituiría una forma de violencia sexual. El sexo anal por la fuerza es traumático a nivel psicológico y físico, porque somete al otro contra su voluntad y puede dejar lesiones y fisuras en el esfínter anal. Nada más alejado del placer y la satisfacción sexual.

Explorar el sexo anal con tu pareja requiere que haya confianza entre ambos. La creación de confianza puede requerir de algún tiempo, de mucha comunicación, paciencia y comprensión entre ambos. Cuando existe confianza y respeto mutuo, cualquier forma de práctica sexual estará bien, si ninguno sale herido de ninguna forma, y si ambos disfrutan a plenitud de la relación sexual.

Si quieres incorporar el sexo anal a tu vida sexual, o si ya lo practicas pero deseas hacerlo aún más placenteramente, sigue estas recomendaciones:
 

1. Consenso entre la pareja

Tiene que existir acuerdo mutuo con respeto a la decisión de practicar sexo anal. Nunca tomes a tu pareja por sorpresa o a la fuerza. Siempre necesitarás su consentimiento para este tipo de coito. El sexo anal es una práctica que algunas personas nunca adoptarán, y es necesario respetar esta decisión personal. El sexo anal impuesto puede generar resentimiento, aversión al sexo y dolor físico. Si existe consenso ambos podrán explorar esta práctica y disfrutarla.

2. Lubricar bien la zona

El ano no se lubrica de manera natural como sucede con la vagina, por eso es imprescindible usar un lubricante especial para esta zona. Esto evitará fisuras y lesiones al momento de realizar la penetración anal. En los sex shops venden lubricantes formulados para el sexo anal que son mucho más emolientes e hidratantes que los lubricantes vaginales.

3. Empezar a dilatar poco a poco

El esfínter anal es muy fuerte y se mantiene cerrado cuando está saludable y no existe incontinencia. El tamaño de este esfínter es bastante similar en las personas en cuanto a sus dimensiones. Sin embargo, hay quienes tienen mayor o menor tensión en esta zona. Por ello, después de la lubricación es necesario comenzar a dilatar poco a poco el ano, ya que en las personas no acostumbradas al sexo anal, el sólo hecho de tocarlo o intentar una penetración se suele desencadenar un fuerte reflejo de contracción.

Una buena técnica consiste en acariciar toda la zona con delicadeza. Primero toca suavemente el perineo – el área que se encuentra entre la vagina/testículos y el ano –con los dedos, para luego acariciar por fuera también suavemente el ano. Si las caricias resultan agradables para tu pareja, puedes después introducir con lentitud y gentileza la punta del dedo pequeño, e ir avanzando más hacia dentro, muy poco a poco. Recuerda acariciar otras zonas del cuerpo de tu pareja al mismo tiempo, ya que al aumentar la excitación sexual se reduce la ansiedad y el ano se relaja un poco más.

4. Experimentar con juguetes sexuales que resulten “inofensivos”

Cuando tu pareja se haya habituado a la penetración con los dedos, pueden utilizar juguetes sexuales diseñados para el sexo anal. Elijan algo que sea menos voluminoso que un pene en erección. Los juguetes para sexo anal están especialmente diseñados para que no entren completamente en el ano, por lo que uno de sus extremos será más grueso que el que se inserta. Es importante no introducir ningún juguete que no sea indicado para sexo anal. A diferencia de la vagina, que es corta y tiene fondo, el ano conduce a un largo segmento de intestino, y se puede perder en él. La buena noticia es que el cuerpo está diseñado para expulsar materiales a través del recto y el ano y, en la mayoría de los casos, el objeto perdido saldrá espontáneamente.

5.- Respirar por la boca.

Cuando estés list@ para esta práctica, la mejor manera de relajarse es respirar por la boca y tu tomar el control del pene de tu compañero, cogiéndolo y tu mism@ penetrandote así sabrás cual es el umbral de dolor que puedes soportar.
Estimula tu punto G o tu punto P cual sea el caso, para que logres más excitación.

6. Por último, la penetración

Puede que sea necesaria más de una sesión de juego anal previo antes de penetrar con el pene. Comienza lubricando, acaricia el ano, introduce un dedo suavemente y, si el ano se ha distendido lo suficiente, colócate un condón y procede a iniciar la penetración con muchísima gentileza y lentitud. Tu pareja puede estimularse el clítoris (o el pene, si la pareja es homosexual) para aumentar la excitación. Al penetrar, detén el avance cuantas veces sea necesario, para evitar lesiones en el ano. Cuando la penetración sea suficiente, comienza a moverte poco a poco, aumentando el ritmo y la profundidad de la penetración, a medida que ambos – pero especialmente tu pareja – se acostumbren a esta forma de coito. La penetración no debe ser muy superficial, ya que la presión del esfínter anal sobre el pene será muy intensa, y se llegará muy pronto al orgasmo. Para disfrutar de más tiempo en este tipo de relación sexual, será necesario entrar en el recto, que es una zona más distendida.

6. Posiciones sexuales más recomendadas

Al inicio, se sugiere adoptar posiciones sexuales donde la mujer (o la pareja receptiva) controle los movimientos y se sienta menos vulnerable, por ejemplo, la postura con el hombre acostado y la mujer encima de él (postura del misionero), o la postura con el hombre sentado en una silla. Después, cuando ambos tengan más confianza y práctica, el hombre puede abordar a la mujer desde atrás, a través de la postura del perrito o ambos acostados de lado.

7. Condiciones de higiene y protección

Es muy importante usar métodos de protección de barrera, como el condón, tanto si se realiza penetración con el dedo o con el pene, a fin de evitar el contacto con materia fecal. La zona anal contiene bacterias que pueden afectar tanto al hombre (infección urinaria, infección de la próstata) como a la mujer (infección vaginal). Por esto, es necesario que durante el coito anal se utilice el condón y después de finalizado, ambos se aseen prolijamente, en particular, antes de iniciar cualquier otro tipo de relación sexual. Nunca se debe introducir el pene en la vagina después de la penetración anal. Igualmente, es necesario tener cuidado que ningún fluido proveniente del ano corra hacia la vagina.

Por otro lado, utilizar el condón te protegerá de adquirir alguna enfermedad de transmisión sexual. Según una investigación publicada por el International Journal of Epidemiology, las personas que practican sexo anal tienen 18 veces más de probabilidades de adquirir el virus de inmunodeficiencia humano (VIH) – causante del SIDA – que aquéllas que practican sexo vaginal. Esto ocurre porque las personas tienden a no usar protección durante el sexo anal.

8. Ten en cuenta que en algunos lugares de los Estados Unidos el sexo anal es ilegal

En ciertos estados, la legislación vigente considera ilegal el sexo anal. En algunos casos, es ilegal en cualquier circunstancia (aunque lo practiques con tu esposa) y, en otros, sólo es ilegal cuando es practicado por parejas gay. Averigua en qué estados el sexo anal es ilegal y toma las previsiones necesarias.

¿Te asusta, pero te gusta? 10 hechos sobre el sexo anal.

Diferentes temores, algunos infundados, hacen que muchas parejas eviten practicar el sexo anal, a continuación algunas aclaraciones al respecto:

Hecho: el dolor durante el sexo anal existe, sin embargo se puede reducir a través de del uso de lubricantes, caricias, relajación y estimulación.

Hecho: se requiere cierto tiempo para dilatar el ano. Son necesarios al menos 30 minutos de estimulación previa, de lo contrario el dolor puede llegar a ser insoportable, debido a que el esfínter no logra abrirse correctamente en muy poco tiempo.

Hecho: 20 por ciento de las mujeres entre 18 y 19 años han practicado por lo menos una vez el sexo anal. Según indica el «Journal of sexual Medicine».

Hecho: el sexo anal no sólo le gusta a los homosexuales. De hecho es practicado por parejas heterosexuales o personas que no tienen una orientación sexual establecida.

Hecho: muchos hombres reprimen su gusto por que sus parejas femeninas los penetren con el dedo odildos, pues no quieren que piensen que son gays. Pero esto no tiene nada que ver con ser homosexual, se trata de una forma de disfrutar la sexualidad.

Hecho: se puede lograr orgasmos por medio del sexo anal. Y muy buenos.

Hecho: no es verdad que sean las parejas que lleven muchos años juntos las que practiquen con mayor frecuencia relaciones sexuales vía anal.

Hecho: como en toda relación sexual, al momento de tener sexo anal se requiere protección e higiene.

Hecho: es cierto que el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), se puede contagiar vía anal, pues la mucosa es frágil y sensible. Es por ello que se recomienda usar diferentes tipos de protección como condones y supositorios especiales.

Hecho: la masturbación anal se puede hacer con los dedos o diversos juguetes sexuales especialmente diseñados.

Nacho

Administrador, Editor, y el loco inventor de todo esto, apasionado del sexo en todas sus versiones con una mente abierta, creativa y e innovadora. Pajillero innato, amante de las pajas entre colegas. Vive en Madrid, España, A sus 36 años, casado y con dos churrubeles, siempre que puede esta dispuesto para una reunión de pajas y de organizarlas, es el responsable de organizar el club de pajas de Madrid. Informático de profesión, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar.

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5 Respuestas

  1. Anonymous dice:

    Me parece muy buena la explicación y inicio,desenlace y fin de la explicación,me parecerían mejor mas muestras,imágenes y escritura de otras cosas mas metidas en el caso de penetración por la vagina y gay… GRASIAS POR SU ATENCION

  1. 20/03/2015

    […] la penetración y estar atento para  el no sobre-estiramiento. Lea nuestros artículos sobre sexo anal para obtener información más […]

  2. 20/03/2015

    […] Si quieres saber más sobre el sexo anal pincha aquí recomendaciones, posiciones, etc […]

  3. 23/03/2015

    […] en el porno hay muchas categorías diferentes y para todos los gustos, penetraciones vaginales, sexo anal, sexo en grupo, tríos, especializadas en alguna materia en concreto como por ejemplo BDSM, de […]

  4. 23/03/2015

    […] sexuales habituales el anilingus, pasando a formar parte de sus preliminares. Al igual que la penetración anal se ha convertido en una práctica cada vez más normalizada, es probable que con el beso negro […]

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